En PLD: Su empresa puede ser sancionada hoy sin haber hecho nada ilegal.

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Resumen

La mayoría de las sanciones en materia de PLD no provienen de operaciones ilícitas, sino de incumplimientos documentales: expedientes incompletos, avisos con errores o falta de evidencia del cumplimiento de obligaciones legales.

Para las empresas que realizan Actividades Vulnerables, esto significa que el riesgo no depende de sus intenciones, sino de su capacidad para demostrar, con documentos, que actuaron conforme a la ley.

Existe una creencia entre las empresas que realizan Actividades Vulnerables, respecto a que el riesgo en materia de Prevención de Lavado de Dinero aplica a quienes están involucrados en actividades ilícitas, no a empresas que operan de forma legítima. Es una idea comprensible, pero incorrecta.

En la práctica, las sanciones más frecuentes no derivan de haber participado en operaciones ilícitas, sino de no poder demostrar que se cumplieron las obligaciones correspondientes.

La legalidad de una operación no elimina el riesgo de ser sancionado.

Una operación legítima no garantiza, por sí sola, el cumplimiento de las obligaciones; además de la naturaleza de las operaciones realizadas, la autoridad verifica que el sujeto obligado haya implementado y ejecutado adecuadamente las medidas de control previstas por la Ley, así como la existencia de evidencia suficiente que permita acreditarlo.

¿De dónde vienen realmente las sanciones?

Entre las observaciones más frecuentes se encuentran:

Expedientes de clientes incompletos, con documentación vencida o información inconsistente. 

Avisos presentados fuera de plazo, con errores o datos insuficientes.

Falta de elementos que acrediten la correcta identificación de clientes y beneficiarios controladores. 

Omisiones en la conservación de documentos durante los plazos aplicables.

Ninguna de estas situaciones implica necesariamente la realización de una operación ilícita. Sin embargo, todas representan incumplimientos susceptibles de ser observados y sancionados por la autoridad de conformidad con lo establecido en la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI).

La importancia de la supervisión continua

Para quienes realizan Actividades Vulnerables, esto implica revisar periódicamente sus expedientes, verificar que sus avisos sean correctos y oportunos, documentar sus políticas internas y mantener registros que respalden cada acción de cumplimiento.

La mayoría de las contingencias no surgen de un acto aislado, sino de pequeñas deficiencias que se acumulan con el tiempo. Detectarlas y corregirlas oportunamente es una de las medidas más efectivas para reducir la exposición a observaciones y sanciones por parte de la autoridad.

Conclusión

La prevención de lavado de dinero requiere mucho más que conocer las obligaciones; requiere contar con mecanismos que permitan gestionarlas de manera consistente, detectar oportunamente áreas de riesgo y corregir deficiencias antes de que se conviertan en observaciones o sanciones.

No se trata de incrementar la carga administrativa, sino de asegurar que cada acción de cumplimiento quede debidamente documentada y pueda acreditarse ante cualquier revisión de la autoridad.

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