Recomendaciones en la documentación de los compromisos en los órganos de gobierno:

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Derivado de las sesiones, surgen acuerdos y compromisos orientados al cumplimiento de objetivos estratégicos previamente definidos. Por ello, resulta esencial elaborar la minuta de sesión correspondiente y, además, documentar formalmente cada acuerdo establecido.

Documentar y definir de manera correcta los acuerdos y compromisos, destaca los siguientes beneficios: 

  1. Trazabilidad y rendición de cuentas: Registrar con precisión quién decidió qué, cuándo y por qué, permite atribuir responsabilidades y dar seguimiento a los compromisos, evitando decisiones sin rumbo.
  2. Eficiencia en la ejecución: El registro no solo deja constancia, sino que impulsa la acción y el seguimiento medible, por eso, es importante incluir responsables y plazos de cumplimiento.
  3. Fortalecimiento del control interno: El registro detallado de acuerdos es un insumo clave para auditorías, compliance y control de riesgos.
  4. Prevención de conflictos y malentendidos: Documentar adecuadamente reduce la ambigüedad y la interpretación subjetiva de lo decidido, esto asegura que todos los miembros del órgano de gobierno comparten la misma visión.
  • Definir responsables y plazos en cada compromiso adoptado. Un acuerdo sin responsable asignado es, en la práctica, una intención sin dueño.
  • Centralizar la trazabilidad en una herramienta de gestión (Lecosy) que permita registrar, actualizar y cerrar compromisos con evidencia.
  • Integrar el seguimiento en la agenda del órgano, destinando un punto fijo en cada sesión para revisar avances y pendientes.
  • Estandarizar el formato de reporte, asegurando visibilidad ejecutiva y priorización basada en impacto y riesgo.
  • Auditar periódicamente el cumplimiento, no para sancionar, sino para reforzar la cultura de responsabilidad compartida.

Uno de los principales retos en la gestión de acuerdos y compromisos en los órganos de gobierno es la falta de seguimiento efectivo. Cuando los compromisos no se administran de manera estructurada, se generan riesgos operativos, se pierde la trazabilidad de las acciones estratégicas e impacta directamente en la toma de decisiones.

Por ello, resulta fundamental designar un responsable del seguimiento y contar con un mecanismo tecnológico que facilite una gestión eficiente, transparente y oportuna de cada acuerdo adoptado por los órganos de gobierno.

Plasmar los compromisos adoptados en comités no es una formalidad administrativa: es un pilar de gobernanza, cumplimiento, ejecución estratégica y manejo de riesgo. Sin registro claro y un proceso de seguimiento, las decisiones se diluyen; y la organización pierde trazabilidad ante auditores, o partes interesadas.

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